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Algunas células del feto quedan en la madre para el resto de su vida

Algunas células del feto permanecen en los órganos internos de la madre y un equipo de investigadores ha identificado al menos tres tipos de esas células migrantes, según un artículo que publica hoy la revista Biology of Reproduction’s Papers-in-Press.

 

“Un embarazo dura para siempre, porque cada mujer que ha estado preñada lleva por el resto de su vida estos pequeños recuerdos del embarazo”, indicó Diana Bianchi, de la Universidad Tufts, quien encabezó el equipo investigador.

El conocimiento del origen y la identidad de estas células es vital para comprender sus efectos potenciales en la salud a largo plazo de la madre, según el artículo.

Por ejemplo, se han encontrado células fetales en sitios de tumor de las madres, pero no se sabe si esas células ayudan a destruir el tumor o estimulan su crecimiento.

El equipo encabezado por Bianchi en el Centro Médico Tufts, identificó tres tipos de células fetales en los pulmones de ratas durante la etapa final de la preñez.

Para su estudio los científicos usaron bancos de datos disponibles para el público a fin de extraer la información genética relevante acerca de la presencia, en algunos casos, de apenas 80 células fetales.

Los investigadores usaron una combinación de dos técnicas analíticas diferentes a fin de caracterizar las raras células fetales halladas en una población mezclada de trofoblastos (las células de placenta que proveen de nutrientes al feto), células madre mesenquimales (que luego se desarrollan como células de grasa, cartílago o hueso), y células del sistema de inmunidad.

Los científicos creen que las células fetales presentes en el flujo sanguíneo de la madre ayudan a que su sistema de inmunidad tolere, en lugar de atacar, al feto.

El artículo sostiene que la detección de trofoblastos y células de inmunidad en los pulmones maternos debería ayudar a los estudios futuros en esta materia, como asimismo en la investigación de complicaciones relacionadas con el embarazo, como la preeclampsia, llamada también toxemia y que se asocia con la hipertensión.