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Depresión y diabetes, relación nada dulce

Las estadísticas muestran que ambos padecimientos guardan estrecha relación, pues uno de cada ocho enfermos de diabetes sufre depresión y uno de cada cinco presenta alta tendencia a la misma, según señalaron especialistas durante el reciente Diabetes Kongress 2012 de la Sociedad Alemana de Diabetes celebrado en Stuttgart, Alemania.

Por tanto, la diabetes es factor de riesgo para desarrollardepresión, la cual a su vez puede desencadenar alteraciones en los niveles de glucosa. Aunque hasta el momento se desconoce la razón por la cual estos padecimientos están vinculados, los expertos consideran los siguientes aspectos como determinantes:
• Pensar en la diabetes como pesada carga que se lleva a cuestas.

• Estar en constante estrés debido al control diario de la enfermedad.

• Es posible que las personas con diabetes se sientan solas o alejadas de amigos y familiares debido al esfuerzo adicional que implica el cuidado de su padecimiento.

• Sentimientos de impotencia, desesperanza o descuido de la diabetes si se padecen complicaciones derivadas de la enfermedad, como lesiones nerviosas, amputaciones o dificultad para mantener los niveles de azúcar en sangre adecuados.

• Si la relación con el médico es mala puede ser razón de frustración y tristeza.

• Si se sufre depresión es común que no se tenga motivación para realizar las actividades que normalmente se hacían o disfrutaban, por lo que el sedentarismo y deficientes hábitos alimenticios provoca alteraciones metabólicas, entre ellas la resistencia a la insulina y el aumento de los niveles de azúcar en sangre, propios de la diabetes.

• Con la depresión existe tendencia al sobrepeso y obesidad debido a la apatía e inactividad, lo que agrava la diabetes.

• Episodios de ansiedad pueden sufrirse durante la depresión, favoreciendo malos hábitos alimenticios como comer en exceso o no tener deseos de ingerir ningún alimento, lo cual afecta los niveles de glucosa en el organismo.

Es muy importante detectar a tiempo estas alteraciones en cualquiera de los casos para prevenir mayores complicaciones, ya que reducen la calidad de vida, afectando la salud física y mental debido a emociones y pensamientos negativos que no permiten llevar a cabo las actividades cotidianas.

¿Cómo puedo saber que estoy deprimido?

La depresión va más allá de la tristeza profunda, ya que se trata de estado de ánimo abrumador que altera la forma en que se siente y se percibe el mundo. Ansiedad, tristeza, frustración, desesperación, impotencia, apatía, culpabilidad, rabia, negar que se tiene un problema e incluso desgano para hacer las cosas que antes apasionaban, son algunos de los indicios de que la depresión está presente. Asimismo, puede provocar que el organismo enferme.

Si tu respuesta es afirmativa a la mayoría de las siguientes preguntas es probable que tengas algún grado de depresión, por lo que es recomendable consultar al especialista:

• ¿Sufro de irritabilidad frecuentemente?
• ¿Me siento triste y desesperado casi todo el tiempo?
• ¿Tengo dificultad para conciliar el sueño y para respirar por las noches?
• ¿Me dan ganas de llorar sin razón aparente?
• ¿He pensado en el suicidio?
• ¿No tengo ganas de hacer siquiera mis actividades normales?
• ¿He abandonado mis pasatiempos favoritos?
• ¿Se me dificulta concentrarme?
• ¿Sufro de fatiga al menor esfuerzo?
• ¿He perdido interés en el sexo?

Consejos contra la depresión

• Come bien. La mala alimentación puede generar sensaciones de tristeza, desgano y/o mal humor, debido a la falta de vitaminas y nutrientes necesarios para las funciones vitales del organismo. Particularmente los pacientes con diabetes no deben descuidar su dieta, para no sufrir mayores alteraciones metabólicas.

• Duerme bien. El descanso adecuado recarga de energía. Duerme ocho horas diariamente y nunca más de 10, pues la cama también puede restarte vitalidad, además de ser signo característico de la depresión no querer levantarse siquiera.

• Toma la vida con sentido del humor. Te hará sentirte más liviano y sin angustia ni estrés, a fin de evitar enfermedades.

• Mantente ocupado, sobre todo cuando el mal humor acecha. Puedes dedicarte a tus pasatiempos favoritos, tomar alguna clase o asistir a un club social, recreativo o deportivo.

• Socializa, no seas exageradamente tímido o susceptible, pues esto es como un muro que te aísla de los demás. Trata de rodearte de familiares y amigos que te ayuden a superar tu condición o mejorar el manejo del padecimiento.

• No trates de buscar el hilo negro a todo, eso te puede provocar inquietud y estrés. Deja de buscar motivos secretos de las acciones o palabras de los demás, trata de relajarte, ser tolerante y mostrar apertura para comprender a los demás como a ti mismo.

• Tómate un break, sal de vacaciones. No cometas el error de creerte necesario y que nadie te puede reemplazar en tu trabajo. Unos días de descanso pueden evitar muchos meses de depresión.

• Cuida muy bien tus lesiones para que sanen pronto. Ante alguna herida o amputación que tu ánimo no decaiga. Piensa en la oportunidad de probar nuevas habilidades y fortalecer tu espíritu de lucha. Tu calidad de vida mejorará al atender alguna ulceración crónica con infecciones recurrentes.

• Sigue tu tratamiento como lo ha indicado el médico. No descuides la terapia, pese a que puedas sentirte deprimido, así evitarás enfrentar mayores complicaciones.